El baloncesto femenino español abre curso el fin de semana del 26 y 27 de septiembre con la Supercopa de España en Torrejón de Ardoz. Es el primer título oficial de la temporada y el aperitivo de una liga regular que arranca el 3 de octubre.
La Federación cerró el calendario y las bases de competición en la Asamblea celebrada en junio. El curso 2026-27 llega con novedades de reglamento y con un cambio importante en cómo se reparten las plazas europeas. La clasificación final decide Europa.
Torrejón abre y el 3 de octubre empieza lo serio
La Supercopa se disputa el sábado 26 y el domingo 27 de septiembre en el Pabellón Jorge Garbajosa de Torrejón de Ardoz, en la Comunidad de Madrid. Es el formato habitual, concentrado en un fin de semana y a partido único en cada ronda. Se reparte un título en dos días.
Los cuatro equipos ya están confirmados. El sábado, Casademont Zaragoza se mide a Valencia Basket (17:15) e Innova-TSN Leganés se enfrenta a Hozono Global Jairis (20:00); el domingo, a las 17:00, se juega la final entre las dos vencedoras. Los tres partidos se emiten en Teledeporte y RTVE Play.
La liga regular empieza una semana después, la tarde del sábado 3 de octubre, y se alarga hasta el 17 de abril de 2027. Son 30 jornadas repartidas a lo largo de siete meses, con los play-off por el título después. Siete meses de fase regular.
Las primeras fechas ya están fijadas. La segunda jornada cae el viernes 9 de octubre, la tercera el domingo 11, la cuarta el sábado 17, la quinta el 24 y la sexta el 31, con la séptima ya el 6 de noviembre. Octubre concentra seis jornadas antes del primer parón internacional.
Ese parón llega en noviembre. La competición se detiene del 8 al 18 para los clasificatorios del Eurobasket y vuelve a pararse en febrero de 2027, del 7 al 17, por la segunda ventana FIBA. Dos cortes obligados por las selecciones.
La novedad: la tabla reparte Europa
El cambio más significativo de las bases afecta al final de la temporada. La clasificación de la liga regular será la que determine el reparto de plazas europeas para el curso 2027-28, con un orden establecido de antemano. Ya no hay margen de interpretación.
El orden queda así: campeón de la LF Endesa, subcampeón, tercer clasificado, campeón de la Copa de la Reina, cuarto clasificado, quinto y así sucesivamente hasta completar las plazas disponibles. La Copa entra en cuarto lugar, por delante del cuarto de liga.
Es un sistema que premia la regularidad por encima del torneo del KO, algo que no siempre ha sido así en el baloncesto español. Un club que gane la Copa pero acabe séptimo en la tabla puede adelantar al cuarto, pero nunca a los tres primeros de la liga. La liga manda sobre la Copa.
El detalle importa porque el número de plazas europeas no es fijo y depende del rendimiento continental de los clubes españoles. La pelea por los puestos altos de la tabla arrastra siempre más consecuencias de las que parece. Cada puesto vale una competición.
Valencia Basket, a por el quinto seguido
La temporada pasada terminó con el Valencia Basket levantando su cuarto título de Liga consecutivo. Es una racha que ha reordenado la jerarquía de la competición y que ha convertido al club en la referencia del baloncesto femenino español. Cuatro ligas seguidas es mucho.
Esa continuidad ha coincidido con el crecimiento estructural de la competición, que la propia Federación reivindica como una de las mejores ligas femeninas del baloncesto internacional. El argumento tiene base en la nómina de jugadoras y en la asistencia. La LF Endesa exporta talento.
Al mismo tiempo, la distancia entre la cabeza y la zona media sigue siendo el debate de fondo de cada temporada. El camino al título ha pasado por muy pocas manos en los últimos cursos. El dominio se ha concentrado arriba.
Hay otra pata del cambio que se nota menos y pesa igual. Fijar el reparto europeo por tabla obliga a los clubes a planificar plantilla con un objetivo numérico concreto, no con una aspiración difusa. El presupuesto se ata a un puesto.
Para los equipos de la zona media, ese cálculo cambia la temporada entera. Pelear por el sexto puesto deja de ser un consuelo y pasa a ser una vía real de acceso a competición continental, con lo que eso arrastra en ingresos y en fichajes. El sexto puesto ya vale dinero.
Una pretemporada partida por el Mundial
La preparación de este año ha tenido una interferencia poco habitual. El Mundial femenino de Berlín se disputó del 4 al 13 de septiembre, justo en mitad del mes de trabajo previo, y se llevó a las internacionales de varios clubes. La pretemporada llegó descabezada.
Los equipos no se han preparado igual. Los tres clubes vascos encajaron entre cinco y ocho partidos alrededor de esa ausencia, con la incertidumbre de recuperar a sus jugadoras con ritmo o con desgaste, mientras que el Valencia Basket, campeón vigente, solo disputó dos amistosos. Es el precio de tener plantillas con internacionales.
Los torneos de pretemporada cierran el mes. La Euskal Kopa reúne del 23 al 27 de septiembre en Beasain a los tres equipos vascos de la categoría, en lo que es ya un clásico del calendario previo. Es el último ensayo antes del título.
Qué mirar en las dos primeras semanas
La Supercopa da la primera fotografía real del curso. En dos días se ve qué plantillas han llegado montadas, quién ha fichado bien y qué equipos arrastran el desgaste del Mundial. No decide nada y lo enseña todo.
La jornada inaugural del 3 de octubre añade la otra mitad del examen. Con el sorteo de emparejamientos de las 30 jornadas ya resuelto, cada club sabe desde el principio dónde tiene los tramos duros del calendario. El calendario se conoce entero.
Y por encima de todo está el cambio de reparto europeo, que va a condicionar decisiones desde la primera semana. Un club que aspire a Europa sabe ya exactamente qué puesto necesita, sin depender de interpretaciones ni de repescas. Las reglas están escritas antes de empezar.