BALONMANO | ESPAÑA 35-34 NORUEGA

El milagro de Gdansk: los Hispanos se meten en semifinales tras un final épico con dos prórrogas ante Noruega

España buscará la final ante Dinamarca, en la reedición de la semifinal del último Mundial.

Los Hispanos consiguen un agónico pase a la final tras dos prórrogas./RFEBM
Los Hispanos consiguen un agónico pase a la final tras dos prórrogas. RFEBM

España buscará la final ante Dinamarca, en la reedición de la semifinal del último Mundial.

José M. Amorós

José M. Amorós

Los Hispanos están mirados por algo divino, por una especie de aura milagrosa que hace posible lo imposible. Nadie, absolutamente nadie vio que España volvía a una semifinal mundial cuando solo faltaban seis segundos, marchaba por debajo en el marcador y con balón para Noruega. La selección española de balonmano es diferente, es especial. Quizás eso hizo que los nórdicos cometieran el tremendo error de no encarar la portería por miedo y terminaban dejando escapar una lucha por las medallas que tenían en la mano.

Pepas y Danza Kuduro, las canciones con las que los Hispanos celebran el pase a semis.

No ha sido una tarde fácil porque no se pudo comenzar con peores sensaciones. Tardar diez minutos en aterrizar en unos cuartos de final del Mundial ante Noruega te hace irte abajo en el marcador por 6-2 en un visto y no visto. Una defensa sin ajustar y un acierto a portería que tardó cuatro minutos en romper el rosco provocaron un mal inicio. Ahí, llegaron dos de las manos más importantes que mecen el éxito de estos Hispanos: un tiempo muerto de Jordi Ribera para ajustar la defensa y dos paradas de Gonzalo Pérez de Vargas en unos pocos segundos que cambiaron el chip del partido para colocar el empate. En el minuto 21, España ya estaba por delante.

Una vuelta al partido que forzó que los noruegos apretaran en defensa, forzando el límite permitido por los árbitros. Agarrón va y empujón viene, los nórdicos intentaban sacar del partido a los Hispanos. Solo Álex Dujshebaev era la vía de escape poniendo las cartas sobre la mesa para su candidatura como mejor jugador del mundo (su hermano Dani inauguró la campaña en la previa del encuentro) consiguiendo los huecos en unos minutos donde no se encontraban. El descanso llegaba con 13-12 en el marcador, con mucha tela que cortar... y con una charla de Ribera que tuvo que ser más que interesante de escuchar.

Partido para la historia de los Hispanos en los cuartos de final del Mundial. RFEBM
Partido para la historia de los Hispanos en los cuartos de final del Mundial. RFEBM

El primer tercio del segundo tiempo se convirtió en un cara a cara en busca de abrir brecha. El miedo a tener un mal parcial hizo bajar ambas defensas y poner a reservar las fuerzas para la batalla de los últimos minutos. El seleccionador español cambiaba el esquema con un doble pivote para retrasar a la defensa noruega para abrir espacios. La intensidad subía poco a poco, los porteros paraban y los goles cada vez costaban más. A falta de diez minutos, el 22-22 del marcador presentaba un final frenético cargado de nervios. Liderados por un 7/7 de Bjornsen y una defensa a prueba de táctica, los noruegos ponían un +2 tras un mal ataque español. Cualquier fallo, parece pagarse en un poder a poder tan ajustado.

La desventaja fuerza los cambios y hace sacar a Ribera una nueva solución más de su chistera. Doble pivote en ataque y un 5-1 en defensa volvió a igualar la contienda en un partido de mil y una historias. Aunque un nuevo fallo desde la línea de 7 metros (con un flojo 25% de efectividad), ponía a Noruega con un gol de ventaja y el balón para la sentencia a poco más de un minuto. Las sentencias deben pasar por la aprobación de Gonzalo Pérez de Vargas que con una parada, una más, daba la última opción. Tras un tiempo muerto a falta de 38 segundos con España un gol abajo, el pase a semifinales se escapaba con una pérdida de pelota que parecía sentenciar el duelo.

Noruega, con la victoria en la mano, no se pensó dos veces lo de perder el máximo tiempo posible. Un pasivo de manual que nunca se pita a falta de diez segundos y que nadie esperaba que hiciera sonar el silbato de los colegiados. Un pase tras pase para dejar que pasara el tiempo, que fue tan apabullante... ¡que hizo que los árbitros pitaran! España se hacía con una pelota movida a falta de cinco segundos. La inteligencia de Dani Dujshebaev esperando la bola al borde del área le dejaba solo para recibir y lo hizo. En un tiro a la desesperada, culminó un empate milagroso con el sonido de la bocina.

Si hubo nervios durante el partido, más los hubo durante la prórroga. Cada gol era montaña escalada, cada defensa un reto con premio. Dos paradones de Gonzalo Pérez de Vargas pusieron la opción de cara para España, pero la defensa noruega impidió el gol decisivo y mandó el partido a una segunda prórroga.

Si hubo nervios durante la primera prórroga, todavía más en la segunda. Nadie era capaz de abrir hueco, el miedo iba en aumento. Un equipo anotaba, el otro empataba en una secuencia cíclica que se alargaba minutos y minutos. Ambos equipos con un porcentaje mayor al 50% de acierto de cara a portería. Ante tal igualdad, llegar por delante en el último minuto te coloca en una posición privilegiada y lo consiguió con otro gol para el recuerdo de Dani Dujshebaev a falta de 48 segundos. Noruega tenía la oportunidad del empate, pero Pérez de Vargas se volvió a ganar un monumento parando el último arrebato que sirvió para el pase a la final.

Reedición de la semifinal de 2021

España ya conoce su rival en la búsqueda de la gran final de este Mundial y de la lucha por la tercera estrella. Será, una vez más, Dinamarca. Los daneses se vuelven a poner en el camino de los Hispanos como ocurrió en el último Mundial y donde mandó a la selección española a la lucha por la medalla de bronce.

El encuentro se disputará el próximo viernes en una sede que no se conocerá hasta esta noche, tras el final de los otros dos partidos de cuartos de final. Si Suecia pasa ante Egipto, los Hispanos jugará en Gdansk. Si Suecia pierde, la IHF con las televisiones deberán tomar la decisión entre la ciudad polaca o Estocolmo, sede de la final del próximo domingo.

José M. Amorós
José M. Amorós

Redactor

José Manuel Amorós.